Cómo influye la Comunicación en los deportistas.

padre-entrenador¿Cuántos entrenadores nos encontramos en un campo de fútbol o una cancha de baloncesto?

Muchas veces no somos realmente conscientes del impacto que tiene nuestras palabras y nuestras acciones en los demás. Es importante lo que decimos, pero más aún cómo lo decimos.

Los deportistas lo sufren día a día, influenciados positiva y negativamente por su familia, entrenadores, instituciones o clubes y medios de comunicación.

 

Este corto es una demostración de todo ello.

Es importante que tengamos en cuenta que cuando un niño comienza a jugar en un deporte de competición lo hace por diferentes motivos, entre ellos, porque le gusta el deporte, porque lo juega con sus amigos, porque algún miembro de su familia juega o jugó, porque se ve identificado con algún jugador de éxito, etc…

En definitiva, conocer los motivos o la motivación del jugador es clave para poder gestionar expectativas y evitar frustraciones a la hora de marcar objetivos profesionales.

Por eso, comienza preguntándole: “¿Para qué juegas al…?”

Su respuesta nos dará mucha información sobre cómo comunicarnos con él, qué lenguaje verbal y no-verbal utilizar para que pueda desarrollar su máximo potencial en un entorno de Alto Rendimiento.

Teniendo en cuenta esto como punto de partida, nos encontramos que el día a día del deportista, en muchas ocasiones, lo vive cuesta arriba, como si nadara a contra corriente. Porque el deporte que le apasiona, o con el que se divierte comienza a tener más costes que beneficios (frustración, desmotivación, baja autoestima, falta de control emocional, lesiones).

Por este motivo, es clave ser conscientes de este tema, y poner solución lo antes posible, sobre todo en deportes de base.

Entrenar en Comunicación Efectiva con padres y entrenadores ayuda a que el deportista viva su deporte con pasión, diversión y pueda alcanzar todos los objetivos que se proponga desde la responsabilidad.

“Si quieres ver un cambio en el otro, comienza por hacer un cambio en ti mismo”

 

Yolanda Ríos Rodríguez

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Cuida tu cerebro haciendo deporte.

551351_134849146705388_1524579026_nSeguro que alguna vez te has preguntado qué hace que ciertas personas adquieran un hábito deportivo y otras no.

Hoy en día la posibilidad de realizar cualquier deporte o actividad física, está al alcance de nuestra mano, es la era del “deporte para todos”.

Desde pequeños, a través de los campeonatos escolares, los niños se acercan de una manera natural y totalmente adaptativa al mundo del deporte de competición.

Este hábito puede ser interrumpido en la adolescencia, o por el contrario, fomentado a través de los clubs, federaciones o centros de tecnificación regional, que preparan al deportista para la alta competición.

¿Qué ocurre cuando dejamos de hacer deporte?

En ese momento, ayudamos a que la degeneración celular y neuronal  vaya más rápido, y que tengamos más predisposición  a padecer  enfermedades psicológicas y neurodegenerativas. Por el contrario, el hecho de continuar haciendo deporte, aunque no sea de alta competición, ayuda a mejorar nuestra calidad de vida y a aumentar nuestro rendimiento físico  y mental.

Médicos, psicólogos, investigadores y medios de comunicación hablan de los beneficios del deporte y el ejercicio físico para prevenir enfermedades cardiovasculares y sentirse mejor anímicamente.  Lo que no suelen añadir es que el ejercicio es también un escudo de protección de nuestro cerebro y un estímulo del aprendizaje y la memoria. Así lo han demostrado neurocientíficos de todo el mundo, como el Dr. Fernando Gómez Pinilla, (Universidad de California), que explica en sus trabajos, cómo se benefician las neuronas de la actividad de los músculos.

Con los años se ha podido demostrar lo que los griegos sugerían hace siglos, moverse puede aportar mucho beneficios a nuestra capacidad intelectual, facilitar los procesos de aprendizaje y de la memoria.

¿Qué ocurre cuando hacemos  deporte?

Haciendo deporte con regularidad y de forma continuada, podemos reducir  enfermedades  cerebrales como el Alzheimer, Parkinson y la Depresión.

Tenemos que entender que nuestro cerebro se desarrolló a nivel evolutivo, a través del ejercicio y por ello tenemos genes que necesitan de la actividad física para funcionar bien.

Cada vez que hacemos ejercicio, estamos masajeando nuestro cerebro para que produzca nuevas conexiones entre neuronas y nuevas células.

A pesar de todo ello lo que nos encontramos es que, aunque aumenta  el número de personas que hacen deporte con regularidad, todavía nuestra tendencia habitual es hacia el sedentarismo.

La falta de tiempo, el estrés, la incertidumbre, los pensamientos negativos y una comunicación ineficaz son algunos de los factores que hacen que disminuya a gran velocidad nuestra calidad de vida.

Esta es la dicotomía del siglo XXI, sabemos lo que es bueno para nosotros, pero nos cuesta la toma de decisión, o cuando la tomamos, mantenerla a lo largo del tiempo (la rutina).

La buena noticia, es la creciente oferta deportiva a nivel municipal y para todas las edades.

“Deporte saludable y de competición al alcance de todos”

Tenemos todos los recursos a nuestro alcance, ahora solo depende de nosotros, es nuestra responsabilidad.

Recuerda..

                     “Cuida tu cuerpo y tu cerebro te lo agradecerá”.

Yolanda Ríos Rodríguez